Y nunca pensé que tendría que agradecerle nada a esa fuerza superior. Pero así es. Hace unos meses tuve un accidente de tráfico que casi no cuento y hoy, después de muchos días de convalecencia, con periodo de inconsciencia -no diría coma- incluido, vuelvo a reengancharme a mis actividades.
Es un auténtico placer volver, ver a todo el mundo, hablar con viejos amigos que han sufrido conmigo este tiempo y quitarles un peso de encima. Esta vez no me muero. Quizá la próxima sí, pero ésta no.
Es una nueva oportunidad.