A veces, cuando uno se decide a entrar en el negocio de la restauración, no mide bien los pasos a dar y termina cometiendo errores. Esto es: si tienes un grupo empresarial de más o menos éxito, compuesto por varias cadenas que están obteniendo ingresos... ¿qué necesidad había de diversificar e introducirse en otro tipo de ejercicio como el de los puertos deportivos? Es posible que se calculen más el potencial beneficio a obtener y se termine con pérdidas y rezando porque alguien te ‘salve el culo’.
¿A qué viene esto? A que esto a pasado y nada menos que en el panorama del foodservice patrio. Una empresa de cierto renombre ha podido tener problemas graves por aquello de la diversificación desmedida de su cabeza visible.
Y no, no voy a decir nombres. Es más divertido así.
Pero, al final, la suerte acompaña a los poderosos... en esta ocasión en forma de línea crediticia, llegada a las grandes cadenas de restauración moderna por parte del BBVA. Un actor importante en la negociación de dichos créditos ha logrado que su situación se suavice y se vuelva a ver la luz. Podría decir muchas cosas al respecto, pero el talento, incluso este tipo de talento, siempre me ha merecido respeto.
Bien por él.
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