¿Hacía falta tanto despliegue como el que La Sexta le dedicó el sábado pasado al partido que enfrentó en el Bernabéu al Real Madrid y al Barcelona? Soy culé y aún así, me negué a contemplar como ganaba mi equipo en el santuario blanco por la sencilla razón que esas demostraciones de medios, ese espíritu fatuo, me enfurece.
¿Por qué? Porque Real Madrid y Barcelona se enfrentan todos los años como mínimo dos veces. Dos veces -repito, mínimo- desde hace muchos años... de modo que ¿Qué tenía ese partido de especial? ¿Qué lo diferenciaba de los otros que ha habido o de los otros que han de venir? ¿Las estrellas quizá? ¡Venga, por favor! Estrellas ha habido siempre en ambos equipos. Son los que más nombre y dinero tienen para comprarlas... ¿Merece eso que una cadena de televisión les dedique un día temático?
Sí, supongo que a los españoles todavía se nos puede engañar con 'pan y circo' como a los antiguos plebeyos romanos. De hecho, si La Sexta hubiera mandado a los hogares de cada telespectador que estaba mirando una pizza o algo así, la figura metafórica hubiera sido de lo más acertada. Pan y circo para distraernos de cosas verdaderamente relevantes; pan y circo para hacernos olvidar por un día la crisis, el paro, la precariedad que nadie parece capaz de solucionar...
Amén de los ingresos que se consiguieron, claro en dicha jornada y de haber echado una mano a que niñatos como Cristiano Ronaldo -por la edad, no por la personalidad- se convenzan todavía más de que son lo más parecido a dioses en la tierra y que pueden hacer su santa voluntad según les venga en gana.
¡¡¡Por dios!!!
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